.La utilización frecuente, aunque no exclusiva, de la perspectiva invertida en el arte del icono desorienta al hombre de cultura europea moderna cuyos ojos están acostumbrados a la perspectiva lineal reintroducida en el arte entre los siglos XIII y XIV. El efecto buscado utilizando varias formas de perspectivas en una única composición es el de colocar el tema tratado en el Reino de Dios dentro del cual cada "objeto" tiene su perspectiva propia. No se trata de un mundo "extra-terrestre" o fantástico, por el contrario es básicamente nuestro mundo terrenal reestablecido en su orden primordial, transfigurado por la luz divina increada. Renunciando a la ilusión del espacio, rechazando la proyección de alguna sombra y estableciendo el punto de fuga en el espectador, el icono llama a la puerta del corazón y el divino viene al encuentro del hombre.
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